El socialismo criollo posible desde El Manifiesto a Zasúlich (2ª parte)
Una izquierda sin ambición: el cambio es imposible (3ª parte)
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Del miedo a la caída de la democracia y el excepcionalismo yankee
El extraño inicio del 2026, cuyo punto más dramático fue el bombardeo a Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro para ser enjuiciado de manera artificial en Estados Unidos, amenaza con fracturar un sinfín de certezas sobre las que se asentaba el hegemónico discurso político y lo que queríamos creer sobre el orden multilateral.

¿Es posible una revolución socialista en la Argentina de Milei? (1ª parte)
Las constantes diatribas del presidente argentino Javier Milei contra el colectivismo y los principios socialistas –desde calificar a Karl Marx como un «barbudo empobrecedor» hasta afirmar que la «verdadera teoría de la explotación» es la del propio Marx– no solo dan cuenta del populismo que atraviesa su excéntrica discursividad.

El centro, el liberalismo y el amor por las instituciones (2ª parte)
Quienes hoy lanzan gritos de sorpresa y se dejan obnubilar por el supuesto ascenso de las derechas son aquellos personajes que han sabido anidar en el aparato institucional de las sociedades políticas de finales de los ochenta y han callado ante las barbaridades de la embestida neoliberal. Da lo mismo si son políticos, académicos, periodistas y divulgadores. Son un subtipo de «ciudadanos» que ha.

Con lugar solo para los fuertes…
Las primeras noticias del ataque estadounidense a Caracas no provinieron de los canales oficiales, sino de las redes sociales, donde videos de ciudadanos atónitos mostraban las explosiones en objetivos estratégicos como Fuerte Tiuna y la Base Aérea La Carlota. Si bien la justificación oficial de la operación militar que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores, apuntaba a un ataque contra el narcoterrorismo, la realidad.

Ser analógico en un mundo digital
Si en algo los habitantes del mundo actual podemos asumir que somos más o menos igualmente privilegiados es en estar atestiguando todo un cambio de época, entre un mundo que fue tal durante 200 años, que tuvo su esplendor durante el Siglo XX y su clímax a partir del final de la II Guerra Mundial. Fue –y adviértase la insistencia en el pretérito– un mundo marcado por la excitación del consumo, la visión del éxito marcado por formas de trabajo.
