Los literatos, cineastas, teóricos culturales y hasta los psicoanalistas han sido conscientes desde hace mucho tiempo del estrecho vínculo entre los miedos y los complejos mecanismos sociales. La premisa detrás de esta idea es que una fantasía terrorífica podría esconder un sentido sociológico profundo o, dicho en otros términos, sería capaz de expresar un movimiento cultural que puede ser difícil de explicar en determinados momentos de la historia.

