Los innumerables homenajes tras el reciente fallecimiento de Jürgen Habermas (1929–2026) claramente hacen justicia con su legado, tanto en lo que respecta a su pensamiento particular como a la contribución crítica de toda la Escuela de Frankfurt. En tiempos en que detenerse a pensar parece casi un exceso, el atrevimiento de cuestionar la modernidad ha erigido al filósofo alemán en una celebridad.

